La hipertensión pulmonar (HP) es una afección compleja que puede derivar de una variedad de causas subyacentes. Estas incluyen, entre otras:
* Enfermedades pulmonares: Afecciones como la bronquitis crónica, el asma y la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) pueden llevar al desarrollo de HP.
* Apnea del sueño: La interrupción intermitente de la respiración durante el sueño puede causar una oxigenación deficiente. Si no se aborda, esto puede contribuir al desarrollo de HP y también puede estar asociado con otras complicaciones cardiovasculares.
* Enfermedades cardíacas: Ciertas afecciones cardíacas, incluida la estenosis mitral y diversas enfermedades miocárdicas, son causas conocidas de HP.
* Condiciones sistémicas y otras: Enfermedades como la artritis reumatoide y la embolia pulmonar también pueden inducir HP.
* Defectos cardíacos congénitos: El síndrome de Eisenmenger, una forma de cardiopatía congénita, es una causa significativa de HP. Comúnmente implica un gran defecto del tabique interventricular (un orificio entre las dos cámaras inferiores del corazón, o ventrículos). Este defecto conduce a un cortocircuito anormal de la sangre, donde la sangre rica en oxígeno se mezcla con la sangre pobre en oxígeno y se recircula a los pulmones en lugar de ir al resto del cuerpo. Esta sobrecarga continua aumenta significativamente la presión dentro de las arterias pulmonares, culminando en hipertensión pulmonar.