La enfermedad de Stargardt es una afección retiniana hereditaria progresiva, transmitida genéticamente, que generalmente se manifiesta durante la infancia o la juventud. Esta condición resulta de mutaciones en el gen ABCA4, lo que lleva a una acumulación anormal de un pigmento graso y amarillento llamado lipofuscina en las células de la retina. La acumulación de lipofuscina en la mácula (la región de la retina responsable de la visión central) altera y daña progresivamente las células fotorreceptoras, provocando una pérdida de la visión central con el tiempo. Los síntomas clave de la enfermedad incluyen una agudeza visual central reducida, alteración de la visión del color y ceguera nocturna.