Los aneurismas cardíacos generalmente no regresan ni sanan espontáneamente. Sin embargo, los aneurismas pequeños y no complicados pueden permanecer estables e inofensivos en algunos pacientes durante toda su vida, sin causar ningún síntoma. Por lo tanto, la intervención quirúrgica se planifica solo para casos específicos de aneurismas cardíacos. Otros casos se controlan de cerca con ecocardiografía regular.