Entre los factores de riesgo del cáncer de hígado, las infecciones crónicas por hepatitis, especialmente la Hepatitis B y C, son primordiales. Las personas con Hepatitis B y C tienen un riesgo 200 veces mayor de desarrollar cáncer de hígado en comparación con la población general. Aproximadamente el 80% de estos casos de cáncer se desarrollan sobre la base de la cirrosis.

La cirrosis es una afección grave que resulta del daño permanente a las células hepáticas debido a diversas causas como el alcohol, la hepatitis crónica o las enfermedades autoinmunes. Aproximadamente el 5% de los pacientes con cirrosis tienen riesgo de desarrollar cáncer de hígado. Si bien la Hepatitis B se puede prevenir eficazmente mediante la vacunación, los tratamientos desarrollados para la Hepatitis C arrojan resultados exitosos.

La obesidad también es un factor de riesgo importante para el cáncer de hígado, ya que puede provocar hígado graso y, en consecuencia, cirrosis. El seguimiento médico regular para las personas de alto riesgo es de gran importancia para un diagnóstico y manejo tempranos.