Para la torsión testicular, la intervención quirúrgica inmediata es crucial. Si se examina a tiempo y la cirugía se realiza dentro de las 8 horas, la viabilidad de la gónada puede preservarse sin daño, permitiéndole mantener su función. Durante la cirugía, el testículo retorcido se devuelve a su posición normal y luego se fija al escroto con puntos de sutura para prevenir la recurrencia. Sin embargo, si el diagnóstico se retrasa, la porción no viable del testículo se identificará durante la cirugía, lo que requerirá su extirpación.