A diferencia de enfermedades comunes como el resfriado, la gripe o el sarampión, que se propagan fácilmente por el aire, el virus del Ébola se transmite principalmente por contacto directo. El virus no se propaga antes de que aparezcan los síntomas.

Entre humanos, el virus del Ébola se transmite únicamente por contacto directo con los fluidos corporales infectados de una persona enferma, como orina, saliva, sudor, heces, vómito, leche materna y semen. El virus puede ingresar al cuerpo a través de roturas en la piel o membranas mucosas, incluidos los ojos, la nariz y la boca.

La transmisión indirecta también puede ocurrir a través del contacto con superficies o objetos contaminados con los fluidos corporales de una persona infectada. Ejemplos incluyen:
* Sábanas
* Ropa
* Vendas, apósitos
* Agujas y jeringas
* Equipo médico
* Toallas

El virus puede transmitirse inicialmente a los humanos de animales salvajes infectados (especialmente murciélagos, primates y antílopes de bosque) a través del contacto directo con su sangre o otros fluidos corporales durante la caza o el despiece.