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ES
Para diagnosticar la ELA, primero se evalúa el historial médico detallado del paciente y se realiza un examen físico y neurológico exhaustivo. Tras estas evaluaciones iniciales, se realizan varias pruebas de laboratorio y radiológicas para confirmar el diagnóstico o para descartar otras afecciones que puedan causar síntomas similares. Estas pruebas incluyen: Electromiograma (EMG): una prueba que mide la actividad eléctrica en nervios y músculos. Análisis de sangre. Análisis del líquido cefalorraquídeo (punción lumbar). Resonancia Magnética (RM): una prueba que produce imágenes detalladas de las estructuras internas del cuerpo sin usar rayos X.