El síndrome piriforme puede confundirse con otras afecciones debido a sus síntomas similares, lo que puede dificultar su diagnóstico. Para un diagnóstico preciso, un médico especialista evaluará primero a fondo sus síntomas y hábitos de actividad diaria. Revisará su historial médico para determinar si tiene algún antecedente de lesión o trauma. Durante un examen físico, verificará la presencia de dolor y sensibilidad en las áreas de la cadera, la pierna y la parte baja de la espalda. Además de estas evaluaciones, el médico puede solicitar las siguientes pruebas de imagen o diagnósticas para un diagnóstico definitivo del síndrome piriforme: Ecografía, Tomografía Computarizada (TC), Resonancia Magnética (RM), Electromiografía (EMG).