El diagnóstico de la eyaculación precoz (EP) se establece principalmente a través de una consulta exhaustiva (anamnesis) entre el paciente y el médico. Esta consulta es de vital importancia para comprender en detalle el historial médico, los síntomas y la historia de vida sexual del paciente. Para apoyar el proceso de diagnóstico, se pueden solicitar pruebas adicionales de laboratorio o de imagen para investigar posibles causas médicas subyacentes, como desequilibrios hormonales o infecciones.

La evaluación diagnóstica incluye datos subjetivos reportados por el paciente, como el tiempo de latencia eyaculatoria, y formularios de cuestionarios estandarizados validados en turco. Además, la diferenciación de la eyaculación precoz de otras disfunciones sexuales, como la disfunción eréctil, se aclara mediante una historia clínica detallada.