La fístula perianal es una condición persistente que disminuye significativamente la calidad de vida, y la cirugía es el único método de tratamiento definitivo. Los enfoques quirúrgicos tradicionales, especialmente en fístulas complejas, pueden implicar dificultades operativas y ofrecen tasas de éxito promedio del 60-65%. El proceso de curación de estos métodos suele incluir un período doloroso que dura varias semanas, lo que puede dificultar el regreso a la vida diaria. Además, uno de los mayores riesgos es la posibilidad de incontinencia fecal permanente.