El PRP se administra inyectando plasma concentrado, obtenido de la propia sangre de la paciente mediante un proceso de separación especializado, en los tejidos ováricos bajo guía ecográfica. La respuesta esperada del tejido ovárico generalmente comienza a observarse a partir del tercer mes después del procedimiento. En algunas pacientes, particularmente aquellas con reserva ovárica disminuida o una respuesta deficiente a tratamientos anteriores, se ha informado que la terapia con PRP ha resultado no solo en la obtención de óvulos sino también en embarazos. Sin embargo, actualmente no existen datos científicos suficientes para sugerir que el método PRP aumente de manera estadísticamente significativa la tasa de éxito del tratamiento de fertilización in vitro (FIV).