En el pasado, el diagnóstico y tratamiento de los bebés nacidos con anemia falciforme era un proceso desafiante. Sin embargo, gracias a los avances médicos actuales, la enfermedad ahora puede diagnosticarse de forma temprana y rápida, y se pueden aplicar métodos de tratamiento efectivos que reducen significativamente sus síntomas y complicaciones. Gracias a estos desarrollos, hoy en día es posible que los pacientes con anemia falciforme que reciben tratamiento vivan hasta los 50 años. Esta esperanza de vida es aún mayor para los pacientes que se someten a un trasplante a una edad temprana.