Los aneurismas cardíacos pueden no presentar síntomas en la mayoría de los casos. Sin embargo, la disfunción en la región aneurismática puede conducir a insuficiencia cardíaca con el tiempo. Esta condición, a su vez, puede causar síntomas en los pacientes como fatiga persistente, dificultad para respirar, palpitaciones y dolor en el pecho. Además, especialmente en pacientes que no reciben terapia anticoagulante, la formación de coágulos de sangre dentro del saco aneurismático representa un riesgo significativo. Estos coágulos pueden desprenderse y provocar complicaciones graves como un accidente cerebrovascular o una embolia a otros órganos. En casos muy raros, la ruptura de un aneurisma es una situación crítica y potencialmente mortal que requiere intervención médica inmediata.