Si bien la ecocardiografía fetal se prioriza típicamente para las futuras madres identificadas como de alto riesgo, los estudios han demostrado que aproximadamente el 90% de las anomalías cardíacas congénitas detectadas durante los cribados rutinarios de ecocardiografía fetal ocurren en bebés de madres sin factores de riesgo preexistentes. Esto subraya que la ausencia de riesgo materno no excluye la presencia de una cardiopatía congénita (CC) en el feto. En consecuencia, es crucial que todas las futuras madres consideren someterse a un cribado de ecocardiografía fetal.